Del barro al cielo: ¡Bienvenidos a nuestro Carmelo digital!

¡Alabado sea Jesucristo, queridas almas y amigos de nuestro corazón!

Qué alegría experimentamos como comunidad al abrir por fin las puertas de esta humilde ventana digital. Con el corazón envuelto en gratitud ante las misericordias del Señor, les damos la más cálida bienvenida al sitio web oficial del Monasterio de San José, en nuestra amada y montañosa ciudad de Huatusco, Veracruz.

Nuestra Santa Madre Teresa de Jesús nos recordaba siempre en el Libro de la Vida que «el amor de Dios no está en tener lágrimas ni estos gustos y ternura… sino en servir con justicia y fortaleza de ánima y humildad». Animadas por esta consigna teresiana y deseosas de ser esas amigas fuertes de Dios que tanta falta hacen en la Iglesia, hoy comenzamos una hermosa travesía a través de este blog.

¿Qué es este rincón y qué compartiremos aquí?

Queremos que este blog sea como un locutorio abierto al mundo, un espacio sencillo y cercano donde dejaremos constancia de las grandezas que Divina Providencia realiza en esta Reserva Territorial. Dios es tan bueno que no deja de valerse de personas altruistas y de corazones bienhechores para sostener a los suyos. Por eso, cada mes estaremos publicando una entrada especial con las crónicas de las entregas de despensas, alimentos, medicamentos y apoyos que, gracias a ustedes y a la Providencia, logramos hacer llegar a las familias más vulnerables y de escasos recursos en nuestras colonias y alrededores.

No lo hacemos por presunción, ¡líbrenos Dios!, pues bien sabemos el barro del que estamos hechas. Lo compartimos para que ustedes, que extienden sus manos junto con las nuestras, vean el fruto de su generosidad y cómo se dibuja una sonrisa llena de dignidad en el rostro de nuestros hermanos.

El trabajo de nuestras manos y nuestra oración constante

Además de estas crónicas mensuales de ayuda, en este sitio web podrán conocer más sobre nuestra vida contemplativa, descubrir los artículos y delicias que elaboramos con nuestras manos para el sustento diario —como nuestros rompopes, buñuelos y escapularios— y encontrar los datos para quienes sientan el deseo de sumarse como bienhechores.

Saber que todos somos hijos de Dios nos llena de una alegría infinita. Por eso, les prometemos que por cada paso que den con nosotras, nuestras oraciones se elevarán continuamente ante el Santísimo Sacramento.

¡Caminen con nosotras y no teman! Quien a buen Amo sirve, mirándole está. Que nuestra Madre Santísima del Carmen los cubra con su santo escapulario y nuestro glorioso Padre San José guíe siempre cada uno de sus hogares.

¡Sean bienvenidos a este huerto compartido! Un abrazo fraterno en Cristo de todas sus hermanas Carmelitas Descalzas de Huatusco.