Este mes de Agosto pudimos disfrutar en compañía de personas necesitadas, especialmente niños que se hicieron presente en esta entrega de ropa, de la Providencia de Dios. La experiencia fue conmovedora, ya que cada sonrisa y agradecimiento de los niños hizo que nuestro esfuerzo valiera la pena. Las horas de preparación y organización se vieron reflejadas en la alegría que compartimos juntos en este encuentro.
Las personas beneficiadas fueron al rededor de 13, junto a sus familias. Cada familia llegó con la esperanza de recibir un poco de ayuda, y nosotros tuvimos el privilegio de ofrecer no solo ropa, sino también un momento de calidez y compañerismo. Durante la actividad, pudimos interactuar, escuchar sus historias y comprender un poco más sobre sus realidades. Fue un recordatorio poderoso de la importancia de la empatía y la solidaridad entre nosotros.
Agradecemos profundamente a todos quienes colaboraron de alguna manera en esta noble causa, desde los donantes hasta los voluntarios que hicieron posible este evento. Cada pequeña contribución sumó para hacer de este día una experiencia inolvidable y significativa. Confiamos en que este gesto de generosidad sea un aliciente para seguir ayudando a quienes más lo necesitan, promoviendo así un sentido de comunidad y apoyo mutuo.















